Antes de la muerte de Santos Banegas, Nassau ya había sido advertido sobre su responsabilidad pública
Más de un año después de que Santos Edilberto Banegas Reyes entrara bajo custodia de inmigración en la cárcel del condado de Nassau y no saliera con vida, una investigación interna de Immigration and Customs Enforcement ofrece una respuesta parcial a una pregunta que su familia y miembros de la comunidad llevan formulando desde septiembre de 2025: ¿qué ocurrió durante aquellas horas?
Según revela Newsday, la revisión de ICE concluyó que la atención médica proporcionada al inmigrante hondureño de 42 años fue “inadecuada”. El documento, completado el 11 de diciembre de 2025, identificó deficiencias en la vigilancia, el seguimiento médico, la documentación y la comunicación entre el personal médico y quienes tenían a Banegas Reyes bajo custodia.

El hallazgo obliga a mirar hacia atrás.
Porque la controversia sobre la colaboración entre Nassau e ICE no comenzó con su muerte.
Las firmas llegaron antes
Más de un mes antes, activistas y residentes de Long Island habían llegado hasta el edificio de la Legislatura del Condado de Nassau con firmas recogidas para pedir que el gobierno del ejecutivo republicano Bruce Blakeman pusiera fin a su cooperación con ICE.
Yo estuve allí y documenté aquella movilización.

Nadie estaba prediciendo una muerte. La discusión era sobre responsabilidad pública: si las autoridades locales debían utilizar instalaciones, agentes y recursos del condado para colaborar con la aplicación federal de las leyes de inmigración.
Blakeman defendía esa relación. Nassau había establecido acuerdos que permitían la cooperación de agentes locales con las autoridades migratorias y que la cárcel de East Meadow albergara detenidos de ICE.
Las firmas no cambiaron la política.
Diecisiete horas bajo custodia
El 17 de septiembre de 2025, agentes federales detuvieron a Santos Banegas Reyes cuando se dirigía a su trabajo en la construcción y lo llevaron al Nassau County Correctional Center en East Meadow.
Durante el examen de ingreso, una enfermera registró presión arterial y frecuencia cardiaca elevadas, síntomas de abstinencia alcohólica y sensibilidad abdominal. Aproximadamente dos horas después, un médico observó temblores y ordenó medicamentos para tratar la abstinencia. También se le asignó una litera baja como precaución ante posibles convulsiones.
A las 6:25 de la mañana siguiente fue encontrado inconsciente. Tenía la piel pálida y fría y no tenía pulso. Los intentos de resucitación fracasaron.
Habían transcurrido aproximadamente 17 horas desde su ingreso.
La explicación inicial de ICE apuntó a una aparente insuficiencia hepática complicada por alcoholismo. Su familia cuestionó esa versión.
El informe de muerte publicado posteriormente por ICE tampoco despejó todas las dudas. Entre otras cosas, no documentaba controles durante buena parte de las horas transcurridas entre la tarde y el momento en que Banegas Reyes fue encontrado inconsciente. Los abogados de la familia señalaron además que no quedaba claro qué medicamentos habían sido prescritos ni si efectivamente fueron administrados.
Una muerte y nuevas preguntas
Lo que hasta entonces había sido una controversia sobre política migratoria adquirió una dimensión humana inmediata.
Había muerto un hombre detenido en una cárcel del condado dentro del sistema de cooperación con ICE que semanas antes miembros de la comunidad habían pedido terminar.
En los días siguientes documenté las protestas y publiqué sobre el caso. Manifestantes exigieron explicaciones, una investigación y nuevamente el fin de la colaboración entre Nassau e ICE.

El sheriff de Nassau, Anthony LaRocco, aseguró que se realizaría una investigación “exhaustiva y transparente”. La Oficina de la Fiscal General de Nueva York comenzó también a revisar la muerte.
La representante demócrata Laura Gillen dijo que estaba contactando a funcionarios federales, estatales y locales y que pedía una investigación.
Pasaron los meses.
Enero: ¿qué ocurrió con la investigación?
Cuando Newsday retomó el caso el 8 de enero de 2026, habían transcurrido más de 110 días y ICE todavía no había hecho público el informe sobre la muerte que debía producir.
El abogado de la familia, Oscar Michelen, cuestionó la demora y pidió que el Congreso presionara a la agencia para entregar el documento.
El periódico también volvió sobre las expresiones de Gillen y preguntó a su oficina si la investigación que había solicitado después de la muerte efectivamente se había realizado.
No obtuvo respuesta.
La precisión es importante: ese silencio no demuestra que la congresista no hiciera gestiones. Lo que demuestra es que, cuando Newsday preguntó por los resultados de aquella investigación anunciada meses antes, su oficina no respondió.
ICE finalmente publicó en febrero su Detainee Death Report, casi cinco meses después de la muerte. Aportó información adicional, pero permanecieron interrogantes sobre la vigilancia, los medicamentos y las decisiones médicas tomadas durante aquellas 17 horas.
Albany cambia las reglas
Mientras esas preguntas continuaban abiertas, la controversia sobre la cooperación local con ICE llegó a Albany.
En mayo de 2026, la gobernadora Kathy Hochul firmó la Local Cops, Local Crimes Act, que prohibió a gobiernos y agencias policiales locales mantener acuerdos 287(g) y otros convenios para detener personas por violaciones civiles de inmigración. La legislación preservó la cooperación relacionada con investigaciones criminales.
Nassau no cedió inmediatamente.
Blakeman, que había defendido reiteradamente la colaboración con ICE, exploró alternativas legales para mantenerla. Para el 25 de agosto, Nassau todavía no había cumplido con la nueva disposición y la Oficina de la Fiscal General emitió citaciones a los departamentos de Policía y del Sheriff del condado.
Un día después, Blakeman anunció que cumpliría con la ley.
Aunque reiteró su oposición, explicó que los abogados del condado habían estudiado alternativas y determinado que Nassau debía obedecerla.
Terminaba así, por mandato estatal, una cooperación que miembros de la comunidad habían pedido eliminar desde el año anterior.
Lo que ahora sabemos
Y aquí la historia regresa a Santos Banegas Reyes.
Porque lo revelado ahora por Newsday añade una pieza que no estaba disponible cuando comenzaron las protestas, ni cuando su familia cuestionó la explicación inicial de ICE, ni cuando en enero se seguían reclamando respuestas.

La propia investigación interna de ICE había concluido en diciembre de 2025 que la atención médica proporcionada a Banegas Reyes fue inadecuada.
Según el documento, hubo deficiencias en el seguimiento y la documentación y problemas en la comunicación de su condición médica al personal encargado de custodiarlo.
Posteriormente, Human Rights Watch y Physicians for Human Rights también cuestionaron por qué un detenido que presentaba síntomas activos de abstinencia no fue enviado a un hospital o mantenido bajo una vigilancia médica más estrecha.
Ese dato modifica nuestra comprensión de aquellas 17 horas.
Banegas Reyes llegó vivo a la cárcel. Durante el examen médico se identificaron síntomas suficientemente preocupantes como para ordenar tratamiento y tomar precauciones ante posibles convulsiones.
A la mañana siguiente estaba muerto.
Durante meses, su familia y la comunidad preguntaron qué había sucedido.
Ahora sabemos algo que entonces no sabíamos: la propia revisión de ICE encontró deficiencias en la atención que recibió.
Por eso aquellas firmas llevadas a la Legislatura de Nassau forman parte de esta historia.
No porque quienes las llevaron pudieran anticipar lo que ocurriría semanas después, sino porque demuestran que el debate sobre las responsabilidades y consecuencias de incorporar a Nassau al sistema federal de detención migratoria ya estaba ocurriendo antes de que Santos Edilberto Banegas Reyes entrara en aquella cárcel.
Hoy el acuerdo que provocó aquellas protestas ya no existe.
La ley estatal obligó a Nassau a terminarlo.
Pero después de las firmas, las protestas, las promesas de investigación y más de un año de espera, el documento revelado por Newsday devuelve la historia a su pregunta más sencilla:
¿Quién responde por lo que ocurrió durante aquellas 17 horas?
