Dos encuestas publicadas casi simultáneamente ofrecen imágenes muy distintas de la carrera por la gobernación de Nueva York. Una presenta una competencia todavía abierta a cambios; la otra muestra a la gobernadora Kathy Hochul avanzando con una ventaja difícil de remontar. Sin embargo, al mirar más allá del resultado general y recorrer el mapa por regiones, las diferencias comienzan a reducirse.
Ambas encuestas describen esencialmente el mismo estado: una Ciudad de Nueva York ampliamente demócrata, un norte más favorable a los republicanos y unos suburbios donde se concentra buena parte de la incertidumbre. Long Island, con Nassau y Suffolk como territorios cercanos pero políticamente separados de la Ciudad, vuelve a ocupar una posición particular.
Ahora sí, vayamos a las cifras.
La encuesta de Siena coloca a Hochul nueve puntos por encima del republicano Bruce Blakeman: 50% frente a 41%. Quinnipiac amplía la ventaja hasta 19 puntos, con 58% para la gobernadora y 39% para su contrincante.
La publicación City & State New York resumió el contraste de manera directa: dos encuestas publicadas el mismo día, separadas por diez puntos en la ventaja atribuida a Hochul. Siena presenta una carrera más competitiva; Quinnipiac, una gobernadora considerablemente mejor posicionada para la reelección.
La diferencia entre ambas mediciones no se debe a que una encuentre una gran oleada en favor de Blakeman. El republicano permanece alrededor del 40% en las dos. Lo que cambia es la cantidad de apoyo que cada encuesta asigna a Hochul y el comportamiento de los independientes y los votantes que todavía no escogen candidato.
En Quinnipiac, casi todos los entrevistados se inclinan por uno de los dos. Siena encuentra un grupo mayor de indecisos o personas que no respaldan a ninguno. Quinnipiac también coloca a Hochul por delante entre los independientes; Siena, por el contrario, concede a Blakeman una pequeña ventaja dentro de ese grupo.

No estamos, por tanto, ante dos estados diferentes. Estamos ante dos modelos distintos sobre quién terminará votando y hacia dónde se moverán quienes todavía no se comprometen.
El respaldo de Trump: impulso para la base, riesgo para Blakeman
Más allá de la diferencia entre nueve y 19 puntos, Siena contiene un dato con repercusiones nacionales: el respaldo de Donald Trump, importante para movilizar a los republicanos, es visto por muchos neoyorquinos como una posible carga para Blakeman.
En Long Island el efecto aparece perfectamente dividido. El 42% considera que el apoyo de Trump ayudará al candidato republicano y otro 42% cree que lo perjudicará.
Al ampliar el mapa estatal, ese equilibrio desaparece. El 51% anticipa un efecto negativo y solamente 30% cree que el respaldo presidencial beneficiará a Blakeman.
El republicano enfrenta así un delicado acto de equilibrio. Necesita a Trump para entusiasmar a su base, recaudar dinero y aumentar la participación republicana. Pero también necesita independientes, mujeres suburbanas y votantes moderados para compensar la enorme ventaja demócrata en la Ciudad de Nueva York.
Mientras más trate Blakeman de presentar a Hochul como una extensión del alcalde Zohran Mamdani, más fácil será para los demócratas presentarlo como una extensión de Trump.
La comparación resulta incómoda para el republicano. Según Siena, 50% de los votantes estatales considera que el respaldo de Mamdani ayudará a Hochul y 30% que la perjudicará. En Long Island, el balance también resulta más positivo que negativo: 45% cree que la ayudará y 37% que le hará daño.
Esto no significa que Mamdani se haya vuelto popular en Nassau o Suffolk, ni que su respaldo esté cambiando votos. La pregunta mide lo que los electores creen que ocurrirá con las campañas. Parte del público puede rechazar personalmente a Mamdani y reconocer, al mismo tiempo, que posee capacidad para movilizar a jóvenes, progresistas y otros votantes de la Ciudad.
Nueva York se convierte así en otro laboratorio del llamado “efecto Trump”. El presidente mantiene una capacidad considerable para dominar primarias, recaudar dinero y movilizar republicanos. Lo menos claro es si puede ayudar a sus candidatos a ampliar la coalición necesaria para ganar elecciones generales.
La Ciudad de Nueva York: la reserva demócrata
Las dos encuestas confirman que la Ciudad de Nueva York continúa siendo la principal reserva electoral de los demócratas.
Siena coloca a Hochul por delante 61%-27%. Quinnipiac eleva su apoyo hasta 70%, mientras mantiene a Blakeman en el mismo 27%.
El detalle es revelador. Quinnipiac no encuentra menos apoyo para el republicano en la Ciudad; encuentra una consolidación mucho mayor alrededor de Hochul. Siena, en cambio, detecta más votantes que todavía no se comprometen con ninguno.
Para Blakeman, alcanzar alrededor de 27% en la Ciudad no sería necesariamente un desastre. Lee Zeldin obtuvo cerca de 30% en 2022 y logró acercarse a Hochul más de lo que anticipaban algunas encuestas. Pero ese resultado solamente funciona si el candidato republicano consigue ventajas mucho mayores en Long Island y en el norte del estado.
Para Hochul, la estrategia es la contraria: aumentar la participación en los cinco condados de la Ciudad. Allí el respaldo de Mamdani puede ayudarla a movilizar sectores que quizás no muestran el mismo entusiasmo por una gobernadora más moderada.
Long Island no es una prolongación de la Ciudad
La mayor diferencia entre Siena y Quinnipiac aparece en los suburbios.
Siena encuentra prácticamente un empate: Hochul 48%, Blakeman 46%. Quinnipiac, en cambio, concede a la gobernadora una ventaja considerable de 56%-42%.
Pero la categoría “suburbios” puede producir confusión. En estas encuestas no se refiere únicamente a Long Island. Incluye Nassau y Suffolk, pero también Westchester y Rockland, al norte de la Ciudad. Estas áreas no se comportan como un solo bloque electoral.
Cuando Newsday separa a Long Island, es decir, Nassau y Suffolk, el panorama cambia: Blakeman gana 51%-43%.
Su fortaleza se concentra en Suffolk, donde aventaja a Hochul 53%-38%. En Nassau, el condado que gobierna, apenas aparece delante 49%-48%. Debido al margen de error, eso debe considerarse un empate estadístico.
El dato de Nassau merece atención. Para ganar el estado, Blakeman no puede limitarse a vencer por poco en su propio condado. Necesita dominarlo y aumentar su margen general en Long Island.
También existe una clara división por género. Las mujeres de la Isla favorecen a Hochul, mientras los hombres se inclinan ampliamente hacia Blakeman. En asuntos como seguridad, inmigración y costo de vida, los residentes de Nassau y Suffolk muestran mayor confianza en el republicano.
Hochul no necesita ganar Long Island para conservar la gobernación. Su objetivo consiste en evitar una derrota demasiado amplia. Blakeman, por el contrario, necesita obtener allí una ventaja mucho mayor que los ocho puntos encontrados por Newsday/Siena.
El norte del estado: una ventaja republicana insuficiente
En el norte del estado —la extensa región comúnmente llamada Upstate— las dos encuestas prácticamente coinciden.
Siena coloca a Blakeman por delante 47%-44%. Quinnipiac lo sitúa arriba 49%-46%. En ambas, la ventaja republicana es de solamente tres puntos.
Ese podría ser el dato más preocupante para Blakeman. En 2022, Zeldin ganó esa parte del estado por alrededor de diez puntos y aun así perdió la elección estatal. Si Blakeman solo consigue una ventaja de tres, tendrá enormes dificultades para compensar el voto de la Ciudad.
Tampoco debe hablarse del norte del estado como si fuera una sola región rural. Allí se encuentran ciudades como Buffalo, Rochester, Syracuse y Albany, además de áreas agrícolas, pueblos pequeños y regiones fronterizas como North Country.
Los asuntos cambian de un lugar a otro: precio del diésel, empleos agrícolas, hospitales rurales, energía, vivienda, comercio y turismo canadiense, además de los efectos de las políticas federales sobre inmigración y la frontera.
Hochul necesita demostrar que gobierna más allá de la Ciudad. Blakeman, conocido principalmente por su gestión en Nassau, debe convencer a electores situados a cientos de millas de Long Island de que comprende sus problemas.
Las carreras al Congreso: el efecto no será igual en todos los distritos
Las encuestas para gobernador no pueden trasladarse automáticamente a las contiendas por la Cámara de Representantes. Sin embargo, ayudan a identificar el ambiente en que competirán los candidatos.
En NY-03, Tom Suozzi vuelve a enfrentar a Mike LiPetri. El distrito combina la costa norte de Nassau con partes de Suffolk y del noreste de Queens. Suozzi procura presentarse como un demócrata moderado que no responde a los extremos de ninguno de los partidos. LiPetri recibe el apoyo de un super-PAC relacionado con Trump que está invirtiendo cerca de ocho millones de dólares en la contienda.
En NY-04, situado completamente en Nassau, Laura Gillen enfrenta a Jeanine Driscoll. Allí Mamdani puede representar una carga mayor para la candidata demócrata que para Hochul, porque Gillen no puede compensar una pérdida suburbana con votos procedentes de la Ciudad. Por eso necesita mantener una identidad propia y concentrarse en asuntos locales, derechos reproductivos, costo de vida y la relación de los republicanos con Trump.
En NY-17, en Hudson Valley, la demócrata Cait Conley intenta derrotar al republicano Mike Lawler. Westchester y Rockland se inclinan más hacia los demócratas que Nassau y Suffolk, pero Lawler ha demostrado capacidad para atraer votos divididos. En 2024 ganó su elección mientras el mismo distrito favorecía ligeramente a Kamala Harris.
En Suffolk, NY-01 sigue favoreciendo al republicano Nick LaLota frente al demócrata Chris Gallant. La ventaja de Blakeman en ese condado ayuda al incumbente. Para que ocurra una sorpresa, probablemente tendría que crecer considerablemente la ola demócrata nacional.
Más al norte, NY-21 merece vigilancia. El republicano Anthony Constantino continúa siendo favorito sobre el demócrata Blake Gendebien, pero varias encuestas han reducido la diferencia a entre tres y cinco puntos. El distrito es claramente republicano, pero queda abierto por la salida de Elise Stefanik y Constantino sigue envuelto en controversias y enfrentamientos con dirigentes de su propio partido. Cook Political Report todavía lo clasifica como sólidamente republicano.
NY-21 no se encuentra todavía al nivel de NY-03, NY-04 o NY-17. Pero podría convertirse en una sorpresa si coinciden un ambiente nacional favorable a los demócratas, una división republicana local y una campaña eficazmente centrada en la economía rural.
Una elección estatal, tres electorados diferentes
Las encuestas no permiten establecer con certeza si la verdadera ventaja de Hochul se acerca más a nueve puntos o a 19. Esa respuesta dependerá de la participación y del destino de los votantes todavía indecisos.
Sí dejan claro que Nueva York no puede analizarse como un solo bloque.
Hochul necesita maximizar la participación en la Ciudad, contener sus pérdidas en Long Island y mantenerse competitiva en el norte del estado. Blakeman necesita ganar ampliamente Nassau y Suffolk, aumentar su ventaja fuera del área metropolitana y evitar que su asociación con Trump aleje a los votantes moderados.
Para las campañas congresionales, el equilibrio es aún más delicado. Mamdani puede ayudar a Hochul movilizando la Ciudad y, al mismo tiempo, convertirse en munición contra candidatos demócratas de Long Island. Trump puede fortalecer a los republicanos en Suffolk y otras regiones conservadoras, pero perjudicar a quienes dependen de independientes en Nassau, Queens, Westchester o Rockland.
Las dos encuestas presentan números diferentes, pero coinciden en la geografía esencial. La elección se librará sobre un mismo mapa, aunque cada región lo lea a su manera.
